IAN ASTBURY: DE LUCIFER A SUN KING EN 15 MINUTOS

Hay muchos mitos en torno a Ian Astbury, el legendario cantante de The Cult, que también tomó las voces de The Doors of The 21st Century (versión de The Doors sin John Densmore, con quien hubo batallas legales por el mítico nombre)  durante el 2002 y 2007. Uno de esos rumores es que el tipo no es precisamente una dulzura.

Cuando llegamos con Felipe, Ian estaba terminando la entrevista con otro medio. Había bastante gente en el salón del Sheratton donde se encuentra sentado al lado de un ventanal con una taza de té verde sobre la mesa.

Habla con el manager respecto a los tiempos de las entrevistas. Parece molesto o ansioso. Vestido de negro, de pies a cabeza, blazer sobre una polera, con las mangas arremangadas que dejan ver algunos tatuajes que ya toman una tonalidad verde azulada. Sus lentes modelo Wayfarer de sol puestos, el pelo hacia atrás en algo como un engominado. Le pregunto si podemos comenzar con la entrevista pero se queja de que hace calor y arremete nuevamente “hay mucha gente acá, debieran salir todos. Es perturbador”.

Fue entonces cuando voltea sin moverse de su silla. El ojo de Sauron ve al chivo expiatorio. Un chico de la producción, pobre ave, que pelaba una manzana con un cuchillo sobre un plato. Astbury no lo tolera. “Que salgan todos. Este tipo se está comiendo una manzana mientras yo hago entrevistas, es mi trabajo, esto es una falta de respeto”.

El manager trata de calmarlo con chistes, saca a todos del lugar, incluyendo al pobre ave de la manzana que sale con viento fresco de la sala. Con acento británico, le dice en broma “no te pongas irritable”. En broma. Yes, I’m scared.

Listos para comenzar nuestra entrevista, Felipe comienza a enfocarnos para grabar con su celular el diálogo. Ian frunce el ceño “Esta entrevista ¿no es para radio?” Le contesto que sí y me pregunta por qué estamos filmando. Le digo que en la web de la radio se suben pequeños shortcuts. “No me parece. Me desconcentra. Hagámoslo todo en audio”. Le propongo que hagamos una pregunta filmada y el resto sólo en audio. Dice que sí. Luego que no. Es que eso lo desconcentra. Me pide que hagamos las fotos primero y luego comencemos la entrevista, no al revés.

15 minutos teníamos. Habrán pasado 7 al menos entre todo ese jaleo. Luego de todo eso y pensando que ya había pasado lo peor, comienza el diálogo:

  • Ian , este año se cumplen 30 años de Electric
  • No
  • ¿Cómo no? Grabaron ese disco dos veces…
  • No
  • Ok, ¿cuál es tu historia? – Que no me venga con pelotudeces. Lo peor, amigos míos, no había pasado
  • No hay aniversarios – Entonces entendí el perfil persona que estaba tratando
  • Ahhh, no crees en la nostalgia
  • Es para los muertos – Lapidario Ian.

Y es en esos momentos recuerdas que hay gente que dice que cualquiera puede ser periodista, que es una carrera fácil. Muchos la estudian pero no cualquiera puede ser periodista. Nuestra profesión es poco valorada. Para los ojos del resto, cualquiera puede hacer preguntas, redactar un post y pegarlo en Facebook, Copy Paste, cualquiera puede hacerse llamar Community Manager. Lo cierto es que no cualquiera puede comunicar y comunicarSE. La sensibilidad para detectar cómo llegar a un entrevistado arisco, por ejemplo, es algo que te lo entrega, no solamente una formación donde te mandan a reportear a Tribunales de Justicia desde el día 1, sino que años de circo, es lectura de lenguaje verbal y corporal, es , al fin y al cabo, calle. Y eso es mal pagado en este país.

Mi intención acá es reivindicar el oficio ante quienes dicen que se trata de una carrera ‘fácil’ o que no es algo que debiera si quiera estudiarse. No hay carreras fáciles my friends. Vivimos en una sociedad donde lo comercial está sobrevalorado y la investigación, la enseñanza y los valores humanistas que afirman todo son ‘un pelo de la cola’. Entrevistar a alguien como Ian Astbury no es fácil.

Periodista y estructurada que soy, tenía mi lista de preguntas. Pero hay algo maravilloso, que no pasa muy a menudo y es cuando terminas teniendo una conversación con tu entrevistado, más que un pinponeo pregunta-respuesta.

En vista de todo lo conversado, Ian termina hablando de redes sociales, de Spotify, del music business, de cómo contribuir al mundo, de lo que ama en la vida. Ya no se siente tenso, ya no se siente molesto. Se siente como estar conversando sobre la vida en un café.

Cuando está hablando de lo más inspirado, empiezo a ver a los encargados señalarme que ya estaba llegando a mi límite de tiempo para hablar con Ian. Le doy las gracias por la entrevista – ¿Ya te vas? – Me están cortando, ya terminó mi tiempo – Dije poniéndome de pie – Fuck them! Estamos conversando- Dice y me siento de nuevo en la silla como una cabra chica. No pudimos seguir hablando mucho rato – Me caes bien, tienes alma. Eres un ser humano, no un robot. Todos los días hablo con periodistas y es pregunta tras pregunta, todo pauteado pero nosotros tuvimos una conversación. Puedo sentir que tienes una buena energía – (Y si no me creen lo tengo grabado 😀 ).

Ese es el don del periodista. Encontramos donde no hay nada que encontrar (a veces, arma de doble filo), vemos donde todos miran, conectamos,  comunicamos, contamos historias.  Ian se despide de nosotros con una sonrisa, abrazo y su apretón de manos. Nada que un té verde y una conversación no pueda arreglar.

Pueden escuchar la entrevista el Miércoles 11 de Octubre en No Puedo Dejar el Rock de Radio YoZ a las 19:30, haciendo click en este link!

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