DE CÓMO LA BESTIA SE COMIÓ AL MUNDO

Woe to you, Oh Earth and Sea. El Diablo envió a la bestia con ira un 22 de Marzo de 1982 y nos obsequió uno de los discos que definieron la historia de la música.

Extracto de entrevista al sociólogo Humberto Lagos en 2004 :

Humberto Lagos: Hay canciones de Iron Maiden que tienen satanismo explícito

HeavyFonía: ¿Cómo cuáles?

HL: 666 Por ejemplo

HF: The Number of the Beast… Pero esta canción es solamente un relato de una pesadilla

HL: Pero hay otras que te lo dicen

HF: ¿Cómo cuáles?

HL: Es que no me acuerdo

HF: ¿No ha revisado la discografía completa de Iron Maiden?

HL: Yo no me acuerdo en este momento pero es que el tema no tiene que ver con la letra solamente, sino con la estructura de pertenencia previa desde la perspectiva ideológica”

The Number of the Beast es el disco en que se escuda toda la charlatanería para argumentar que el Heavy Metal y Iron Maiden es música del diablo. Curiosamente, ninguna de estas lumbreras se ha dado el trabajo de revisar y analizar.

Más allá de eso, de la historia del productor Martin Birch chocando una camioneta que llevaba monjas y pagando una multa de 666 libras; de los discos rotos por movimientos cristianos y de lo que, consciente o inconscientemente fue una perfecta maniobra de marketing, The Number of the Beast fue un disco que cambió la historia.

Un álbum definitivo: el último con el baterista Clive Burr, el primero con Bruce Dickinson. El primero en contener temas compuestos por Adrian Smith y el primero de Iron Maiden en llegar al número 1 en los charts de Inglaterra .

Es como para no creer que esta obra maestra haya sido elaborada de la nada, con un cantante nuevo del que probablemente Steve Harris era el más seguro, sin ningún material previo escrito. Fue hecho y forjado a pulso en 4 meses.

En palabras de Harris, “Teníamos mucha presión encima. No solamente había un cantante nuevo. No teníamos material. El primer disco fue hecho con las mejores canciones que tocamos durante los primeros 4 años de la banda. El segundo también contenía material antiguo, a parte de cuatro canciones nuevas. Cuando llegamos al tercero, no teníamos nada. Había que empezar de cero. La presión te ayuda a sacar buen material pero para llegar ahí tienes que pasar por el infierno antes”.

Y así fue, literalmente. De cierta forma, Martin Birch funcionó como un William Friedkin en El Exorcista. Creó tanta tensión en el estudio que el resultado se escucha y es estremecedor. Bruce Dickinson ya no lo aguantaba. Tenía que repetir una y mil veces un tema, un grito , una frase y terminó arrojando muebles por el estudio debido a la frustración. Pero el hombre sabe de leyendas. Otra obra creada bajo su maestría es Machine Head de Deep Purple, también forjada dentro de una mística llena de mitos.

Iron Maiden jamás habría logrado el resultado de The Number of the Beast con Paul Di’Anno. Tiene un sonido callejero y una onda increíble pero las habilidades vocales de Dickinson, abrieron el abanico de composiciones para Steve Harris cuya forma de escribir se expandió diametralmente a partir de la bestia gracias a un cantante que daba el ancho para una mayor versatilidad.

Es en The Number of The Beast donde Steve Harris deja el punk a un lado y saca su lado más épico, sembrando el tipo de composición con progresiones y líneas que escucharíamos posteriormente en discos como Powerslave.

El álbum tiene pasajes proto Power Metal. El timbre de voz de Dickinson sería el referente para los vocalistas de este estilo y Acacia Avenue, compuesta por Adrian Smith, es la génesis de temas que se escucharían años después como Future World de Helloween. Pero sobre todo, la galopante Run To The Hills definiría el Heavy Metal de los próximos años y sería la semilla del Power Metal.

Este último tema fue el primer single del disco. Creado en la sala de ensayo, se convirtió en el primer single de Maiden en entrar al Top 10 de Inglaterra, específicamente en el número 7. La doncella de hierro se convertía en una novedad para los medios, apareciendo en programas desde Top of the Pops y hasta segmentos para niños, exposición que se sumó a las leyendas sobre el making of del disco, que resultó en un debut en el número 1 de Reino Unido.

El tema The Number of the beast arranca con la siniestra intro de una fusión de los versículos 12:12 y 13:18 del libro Revelaciones de La Biblia. La idea era que el texto lo leyera Vicent Price, conocido actor de películas de terror y locutor. Sin embargo, por presupuesto, el relato fue realizado por Barry Clayton.El recurso sería utilizado unos meses después por Michael Jackson en Thriller, aunque en ese caso, el locutor sí era Price.

Antes, estaba la oscurisdad de Black Sabbath, el diabulus in musica y las performances de Coven pero The Number of the Beast fue el disco que alcanzó la popularidad en los charts con una ‘imaginería satánica’ y se volvió un asunto de debate a nivel mundial, institucionalizando un estereotipo con el que el Heavy Metal ha cargado por décadas. Lo que muchos no sabían (porque no se daban el trabajo de leer o porque cada uno ve lo que quiere ver), era que el tema era la narración de una pesadilla que tuvo Steve Harris luego de quedarse viendo Damian: The Omen II hasta tarde.

The Number of the Beast cambió la carrera de Iron Maiden y el curso del Heavy Metal. Sembró elementos para sus propias composiciones futuras y para nuevos géneros de la música y por cierto, convirtió el Heavy Metal en un tema de debate global, generando una controversia y una guerra entre los jóvenes y sus padres; entre los fans y la iglesia. Pero la bestia ríe al último y ríe mejor porque la polémica llevó a Maiden a convertirse en uno de los referentes populares del Heavy Metal hasta hoy. Al fin y al cabo, ¿quién quiere escuchar música que le agrade Tipper Gore?*

 

*En 1984, la esposa del entonces senador Al Gore, Tipper Gore formó el Parents Music Resource Center que inició una cruzada contra el Heavy Metal, Rock y algunos artistas de Pop ya que sus canciones contenían mensajes que inducían a la violencia, sexo y ocultismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 thoughts on “DE CÓMO LA BESTIA SE COMIÓ AL MUNDO

  1. ¡Fantástico álbum! Dada la educación y creencias que tuve en mis años formativos, nunca escuché a Maiden sino hasta que fui ya un adulto. Y a partir de ese momento se volvió una de mis bandas favoritas. ¿La razón de llegar tarde a la fiesta? Que eran “satánicos”, algo que actualmente encuentro patentemente risible. La dirección artística y visual los perjudicó, pero simultáneamente les dio un impulso tan grande que los volvió leyendas. Precisamente por esa absurda percepción que tiene el heavy metal de ser satánico, escribí una entrada acerca de O Father O Satan O Sun! de Behemoth, canción que considero la mejor que he escuchado de black metal. Te lo copio aquí pues pienso que puede resultarte interesante. https://musicayoxigeno.com/2018/08/07/behemoth-o-father/

    1. Super interesante artículo! Es cierto, en algunos casos la imagen de ‘satanismo’ no es coherente con las letras y se usó para fines de marketing. Sin embargo, creo que Satanás es un elemento contestatario, antisistema y es por eso también que se liga tanto al rock and roll. Simbólicamente, representa la consciencia, el conocimiento y el instinto, elementos que son cruciales en un movimiento anti establishment o que hasta cierto punto lo era… El black metal es especial por lo mismo. No soy fan de Behemoth pero sí de otras bandas del estilo. Creo que su trabajo es increíble y muy respetable.

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