ARMORED SAINT EN CHILE : MAD HOUSE

Hacía frío esa noche del 7 de Junio en Barrio Bellavista pero es Jueves a principio de mes y hay mucha gente en Lemmy Bar. Suena Metallica, pocos saben que en uno de los comedores privados del local está el hombre que pudo haber sido el cantante de una de las bandas que definió el metal.

Pero John Bush ha cimentado su carrera a su manera y sobre todo, junto a Armored Saint que visitó por primera vez Latinoamérica, concluyendo su gira en Chile y que, al terminar la cena, se alista para recibir a los fanáticos en un meet and greet.

Gente va y viene, ellos hacen bromas, firman discos, se sorprenden con alguna que otra rareza entregada por los fans y John Bush es entusiasta con una botella de vino que le llega de regalo, abriéndola de inmediato y compartiéndola con su crew.


Cuando llega el turno de Heavyfonía, me acerco y les pido un saludo para la webpage míralo acá!. Ellos están acostumbrados y el resultado queda increíble pero lo mejor es cómo se organizan antes de hacerlo. John Bush le dice a Gonzo que él debiera hablar y se coordina con Phill Sandoval quien abre el ID : “Hola ,soy Felipe Sandoval!!…” . Esa dedicación con sus seguidores y con cada cosa que hace Armored Saint, por más que sea una pequeñez, se nota. Se nota en cómo suenan, en su relación con sus fans y en su entrega en el escenario.

Al día siguiente, su show es abierto por los nacionales Robot The Mimbre. Metal denso, con power; panteresco, con letras antisistema, de coros contagiosos y riffs irresistibles para el cuello de cualquier head banger. Excelente trabajo de los chilenos que además se ciñen a un show lleno, redondo pero conciso. De lo bueno, si es breve, dos veces bueno.Armored Saint abre los fuegos con Win Hands Down : “This is an ode to all my old buddies”. Es el debut de la banda en Chile y los fans de corazón, que los han seguido y esperado por años están ahí, al pie del cañón. Es la energía la que llena el lugar, no importa si estás al lado del escenario o en un extremo. En ese momento, la familia chilena de Armored Saint estaba al fin reunida.

Pasan March of the Saint, Dropping Like Flies, Pay Dirt, Nervous Man, Last Train Home y de repente alguien le entrega una cerveza a John Bush. Él la toma, la mira – Pero esto es el concho – Reclama  en inglés riéndose. Es verdad que quedaban como dos sorbos de la botella (no podís!)– Corona? – Se queja de nuevo – Cerveza mexicana? – Indica a sus compañeros de banda – Mexicano, mexicano, mexicano… y me pasas cerveza mexicana? Quiero cerveza chilena! – Alguien le entrega una Becker y el show sigue.

La audiencia está enardecida. Algunos gritan ‘Tribal Dance!!’ . Siguen Chemical Euphoria, la gloriosa Symbol of Salvation, Book of Blood, Mess y Aftermath. No hay rejas, no hay guardias de chaleco amarillo; Vera y Phill Sandoval son los preferidos de las cámaras. No es calculado ni es pose, es que la entrega es tal que la pasión de los músicos se refleja en cada toma.

Bush sigue pidiendo más cerveza chilena. Alguien llega con una Cristal pero cuando está a punto de abrirla, el público grita ‘Nooooooo’, como si se tratara de la plaga – Pero por qué no? – Pregunta el cantante riéndose sorprendido. Es como esos shows de teatro para niños en que, sobre todo los de la primera fila son los más entusiastas y tratan de ayudar al personaje, explicándole en este caso a Bush que esa cerveza era ´pura agua´. John no parece entender y dice – Ok, todos pueden participar – y deja el micrófono a uno de los presentes que explica en inglés – Una buena cerveza chilena es Kross – El hombre saca aplausos. John pide que le traigan una.

Y es que esa era la sensación. No estás tras una reja que impide que toques a la estrella del show. En el recital de Armored Saint el público es protagonista junto a los músicos.

Punto aparte es la ejecución de Joey Vera, con un sello muy propio, acoplado totalmente a los riffs entradores de Phil Sandoval y los licks en cascada de Jeff Duncan, la batería demoledora de Gonzo Sandoval y la tremenda voz de John Bush. El hombre mantiene su estilo marca registrada. Algunos tonos altos por ejemplo, en Reign of Fire son omitidos, pero la potencia se mantiene y eso es suficiente como para hacer que la música de Armored Saint siga vibrando y brillando.

Especialmente en Reign of Fire y Can U Deliver, el público se abalanza sobre el escenario cantando. Es un monstruo hambriento al mismo nivel de Armored Saint, uniéndose como la más perfecta dupla. El show del quinteto está a nivel mundial, es un recital que podrías estar viendo sobre el escenario de Wacken Open Air pero con la intimidad y vibra de una tocata. Qué mejor. Armored Saint cierra con Mad House y deja esta casa de locos llena de una energía que aún se siente en el aire; copada de canciones memorables, una entrega inolvidable, un debut que quedará en la historia y memoria de fans dichosos de decir ‘estuve ahí’, celebrando, ojalá con cerveza chilena.

 

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