LA MUERTE, LOS IMPUESTOS, LA AUTODESTRUCCIÓN: LA TRÁGICA HISTORIA DE GREAT WHITE

 

Cuando la banda se estaba formando, su cantante fue sentenciado a 8 años de cárcel por asesinato. Adicciones incontrolables, ser amante de la esposa del manager y parte de uno de los mayores desastres de Estados Unidos son sólo algunos detalles de la figura de Jack Russell y de la desafortunada historia de Great White.

Imagina que quieres hacer una banda de hard rock con tintes blues. Tienes la guitarra, tienes los riffs. Imagina que encuentras al vocal perfecto. Suena a Klaus Meine y Robert Plant. Imagina que un día te lo encuentras en el titular de un diario por matar a una persona. A Mark Kendall le pasó.

Tenía 17 años. De familia de músicos, hijo de un trompetista y una cantante de jazz, nieto de un pianista de Vaudeville. Era el verano del ’78 cuando conoció a Jack Russell en El Monte, California.Quizás la suerte nunca estuvo del lado de Great White. Un día cualquiera, Kendall, que tenía un trabajo pintando carreteras se detuvo a comprar cigarros en una botillería cuando vio el titular “Jack Russell de Whittier le dispara a asesora del hogar”. La primera reacción fue la negación. Mark pensó que no podía ser el mismo Jack, aunque Russell, efectivamente viviera en dicha zona.

Mark Kendall

Cruzó la calle y desde un teléfono público llamó a la mamá del vocalista de su banda que ante la pregunta, contestó “Sip, es él”.  Jack le contó a Mark que estaba muy drogado en PCP (fenciclidina, anestésico que puede producir alucinaciones, también conocido como ‘polvo de ángel’ y cuyo uso en humanos y animales se discontinuó debido a sus efectos adversos), que no se acordaba de nada. Dijo que deberían tocar en el parque en contra del uso de PCP para reducir su sentencia en la cárcel.

A pedido de Jack, hicieron el show en el parque pero a los días, Mark nuevamente se enteró por el diario que al nuevo cantante de su banda le habían dado una pena de 8 años por el crimen cometido.

Varios vocalistas audicionaron para suplir a Jack, incluyendo John Bush de Anthrax y Armored Saint y Lisa Baker, que luego sería tomada por George Lynch (Dokken, Lynch Mob) para su banda Xciter. Mark tuvo que empezar todo de nuevo y durante dos años, tocaron como pudieron, con un cantante llamado Butch que cumplía su función pero sonaba muy Rob Halford para la banda.

Jack Russell en tanto seguía en la cárcel y parecía que deliraba, diciéndole a todo el mundo que cuando saliera de ahí, se convertiría en una estrella de rock. Lo liberaron luego de dos años. Como cuando te enamoras del villan@ de la película pero quieres desesperadamente redimirlo: “Parecía que Jack había cambiado” dijo Mark Kendall a Classic Rock Magazine y 6 días después de salir en libertad, estaba tocando con lo que sería Great White, que en ese momento se llamaba Dante Fox (no ligados a la banda inglesa AOR de igual nombre).

Alan Niven

Fue en 1982 cuando Alan Niven entra en la historia de la banda para cambiarla por siempre. Alan trabajaba para una distribuidora llamada GreenWorld y le había ido bien con el debut de Mötley Crüe, Too Fast for ,que vendió 20 mil copias. Era amigo y room mate de Don Dokken y fue él quien le sugirió ir a ver a Dante Fox.

“Eran ridículos. El bajista entero de negro, el guitarrista entero de blanco. El cantante mitad y mitad. Tenía un cuchillo de caza amarrado a su brazo con cinta adhesiva. Eran como una mala copia de Van Halen/Judas Priest. Me fui a casa. Don me dijo “No entendiste. Anda y mira de nuevo”. Fui otra vez y fue peor. Pero yo respetaba a Don. Así es que intenté por una tercera vez. Tocaron I Don’t Need No Doctor de Humble Pie y Kendall se lució, así es que le pedí que  me llevaran una cinta”.

Niven era un hombre de negocios, con acento británico y poder de convencimiento. Jamás se quedaba de brazos cruzados esperando. De alguna u otra manera, hacía que las cosas pasaran. Tan exigente como eficiente, lo primero que dictaminó fue que tenían que cambiar el nombre. Ya tenía uno listo: Great White. Lo decidió a penas escuchó a un chico referirse a Mark Kendall afuera del local donde vio a la banda : “there goes great white” (ahí va el tiburón blanco), apodo que se había ganado por su pelo rubio casi blanco al igual que toda su ropa y su guitarra.

Por casi dos semanas fueron a reuniones en diferentes sellos, obteniendo ocho ofertas y quedándose con EMI. Grabaron su debut homónimo con el productor Michael Wagener y se fueron a Europa a telonear a Whitesnake, volviendo a Estados Unidos y Canadá para tocar con Judas Priest. Pero la suerte era reacia con Great White, a quienes todo costaba el doble. Y el éxito no sería diferente.

Stick It era el himno dentro de sus seguidores pero es difícil llegar a más público si te tocaban a las 4:30 de la madrugada en un medio vital para la música de la época como MTV. EMI los despidió. Alan Niven volvió, como perro arrepentido, a intentar con los sellos que les habían ofrecido un contrato: “Fui muy ingenuo. Pensé que tenía siete compañías interesadas contemplando la situación pero en verdad tenía a siete damas de honor enojadas porque nos habíamos quedado con el otro sello” cuenta el ex manager.

Luego de varios intentos, Great White fue tomada por Capitol Records, que re editó su segunda placa Shot in the Dark, lanzada oficialmente a través del sello de Alan, GreenWorld Entertainment, con Lorne Black en bajo y sumando a Audie Desbrow, viejo amigo de Russell en batería y Michael Lardie en teclados y guitarra.

Alan Niven en ese momento también estaba manejando a Guns N’Roses a pedido de su amigo Tom Zutaut que básicamente le había suplicado que los tomara porque ya no los aguantaba. Pero su corazón siempre estuvo en Great White. Como, en palabras de Mark  “Jack no tenía muchos dones de escritor”, Niven re escribió varias de sus composiciones y llevó ese sonido a una coherencia 360° que se veía reflejada en imagen, letra, carátulas y videos. Alan Niven vivía y comprendía el ADN de Great White.

Once Bitten fue lanzado en Junio de 1987, un mes antes que Appetite for Destruction de Guns N’Roses. Fue Great White el grupo que dio los primeros frutos con una canción extremadamente larga para la radio de la época. Rock Me duraba casi 8 minutos pero fue elegida porque 4 minutos era lo establecido y al ser el doble, seguramente le daba tiempo al DJ para llamar a su novia o fumarse un cigarro tranquilo.

Jack Russell está en el escenario. Se mueve de un lado a otro con sus camisas de pirata que bien pudieron pertenecer a su mamá, pantalones apretados a más no poder y esa chasquilla impensable en esta época. No es apuesto pero sonríe y tiene una fila de mujeres esperando en la puerta del backstage. Tiene algo que encanta a las chicas. De hecho, fue una de las razones por las que lo eligieron. Sin embargo, en su fuero interno, Russell es otro. El escenario y el rock and roll son el mejor mecanismo de defensa, el mejor escudo ante una inseguridad interna.

Jack Russell

En palabras de Mark Kendall “Conozco a Jack tan bien y su confianza no es tanta como se percibe. Era muy inseguro. Yo también soy muy reservado. Así es que hacíamos lo que funcionaba”, aunque esto implicara consumir cualquier droga que hiciera salir al rockstar que llevaban dentro y mantuviera el miedo al fracaso bajo control. Alan Niven tampoco se arriesgaría : “ Ya habíamos vivido la experiencia de tener ocho sellos interesados en nosotros y de un día a otro todo desapareció. Yo no iba a dejar que eso pasara otra vez e iba a hacer todo para mantener la máquina andando porque este espectro oscuro siempre estaba cinco o seis pasos detrás y casi escuchabas sus pisadas”.

No eran delirios de grandeza. Era un sueño que se estaba cumpliendo. Cuando tenía 6 años, Jack quería ser arqueólogo y buscar dinosaurios. Hasta que le regalaron un disco de The Beatles para su cumpleaños y se enamoró de Help y de la imagen de Ringo Starr. Desde entonces, supo que ser una estrella de rock sería también su destino. A los 11 ya cantaba en una banda. A los 17 tocaba en una banda de covers y estaba muy metido en la cocaína cuando Mark Kendall entró en la película.

A estas alturas, el cantante comenzó a recibir cartas de sus compañeros de celda felicitándolo “Hombre, lo lograste”. A pesar de que Niven hizo que todos los miembros del grupo se compraran departamentos, con el fin de darles un sentido de estabilidad, Russell optó por un barco y relata “Una noche estaba sentado. Había luna llena. Miré el salon y al lado derecho estaba mi disco de platino por Once Bitten y al izquierdo, el disco de oro. Y me recosté, bebiendo una Budweiser, escuchando a Cinderella, pensando ‘Wow, realmente lo hice”.

Debe ser un hermoso sentimiento. Pero no suficiente como para controlar lo que  Alan Niven llamó “La increíble y constante capacidad de autodestrucción de Jack Russell”.

Luego de Once Bitten (1987) y Twice Shy en (1989), el espectro oscuro que Niven mencionaba, comenzó a caminar más rápido y alcanzar a Great White.

Comenzaba una nueva década y ese día Alan Niven despertó con el siguiente plan en su cabeza: llevar a su hijo de cuatro años a Dinseyland.  Pero antes pasó a la oficina a arreglar algunas cosas cuando sonó el teléfono. Era Audie, batero de la banda, desde Arizona cuando deberían estar tocando en Texas : “Alan, tienes que ir y llevarte a Jack antes de que lo arresten”. Lo habían echado del avión en Phoenix por estar ebrio y ser ofensivo.

Cuando Niven llegó, Jack estaba hablándole a un cactus. El cantante volteó y le dijo “Ah, Niv, tengo algunos hongos para ti también”. Niven no quería hongos. Quería resolver lo irresoluble. Tuvo que cancelar el tour y la banda nunca se recuperó de ello puesto que desde entonces, los productores sospechaban de que en cualquier momento Jack fallaría por no encontrarse en forma para cantar debido a su adicción a las drogas.

Jack Russell

Niven no entendía “Conocí a sus papás cuando estaban vivos. Parecían ser gente muy decente. Me ha pasado que los músicos de rock and roll tratan de crear una familia perfecta porque sufrieron una crianza disfuncional. Jack tenía papás muy buenos. Y así y todo, tenía comportamientos destructivos y criminales desde que era un adolescente”.

Ya en los ’90 el grunge había cambiado el paradigma de la industria musical. Con Kendall y Russell en rehabilitación, vinieron Hooked de 1991 y Psycho City de 1992 , cuyas ventas fueron un fracaso rotundo (no así la calidad musical). Alan Niven recuerda que “Era más que indiferencia. Si habías tenido éxito en los 80s era el equivalente a tener lepra. El momento más leproso fue cuando salió Sail Away (1994). Ahí fue cuando me sentí más alienado de la atmósfera en el negocio de la música”.

Russell no estaba contento con la dirección tan suave de Sail Away porque los temas que él había compuesto, supuestamente debían sonar más a Aerosmith. El cantante estaba harto y creía que había que hacer un cambio: “Un día llegó Alan y me dijo ‘tienes que dejar de moverte tanto en el escenario, ya estás más viejo’. Yo sabía que no nos estábamos entendiendo (…) Luego tuvimos una discusión por algo que dije en una revista y fue el principio del fin. Colgué el teléfono y le dije a todos que lo quería fuera”.

Ese día Great White despidió a su manger, sentados en el sillón de su propia casa. Alan los echó casi a patadas. En ese momento le debían un cuarto de un millón de dólares pero eso no era todo.  “Hey hey baby, no more lies” se escuchaba la voz raspada de Jack Russell en Big Goodbye de Psycho City. Una ironía si pensamos que el cantante fue amante de la esposa de Alan Niven básicamente desde los inicios de Great White.

Luego de girar por clubes pequeños para promocionar Sail Away, Great White sacó Let it Rock (1996), Can’t Get There From Here (1999) y con su carrera cayendo en picada, anunció su separación oficial en 2001. Jack Russell siguió tocando como solista y le pidió a Mark que lo acompañara, tocando algunos temas de su ex banda y material propio bajo el nombre de Jack Russell’s Great White.

¿Se puede volver a romper algo que ya está roto? Un vidrio, un jarrón, un corazón, una banda. Sí y mil veces sí. El 20 de Febrero de 2003 Jack Russell’s Great White llegó a Rhode Island. Tocarían en el club Station, con capacidad para 400 personas. Como no estaba completo, Jack salió ese día a repartir tickets para asegurarse del que el lugar estuviese lleno.

El incendio de 2003 en Station Club

Suena Desert Moon y Jack emerge entre un halo de pirotecnia en frío (que no quema al activarse y no echa humo). Una chispa cayó en material inflamable tras el escenario y comenzó el fuego. Irónicamente ese día un canal de TV grababa un programa sobre seguridad en clubes nocturnos y en el registro se puede ver a Russell diciendo “Wow, esto no es bueno”, tratando de apagar el fuego con su botella de agua.

No era bueno, Jack. La botella no fue suficiente. Las llamas cundieron, la gente trató de escapar pero quedó atrapada en un cuello de botella que se armó en el pasillo. Murieron 100 personas junto al guitarrista de la banda de Jack, Ty Longley. Hubo 230 heridos. Fue la cuarta tragedia más grande en un club nocturno en los Estados Unidos.

Así quedó el Station Club luego del siniestro

El mismo año, los dueños del local Jeffrey y Michael Derderian, Jack Russell y su manager Daniel Biechele fueron denunciados por masacre involuntaria. Biechele se entregó declarando “Lo siento tanto por lo que he hecho y no quiero causar más dolor”. Cuando lo sentenciaron a 11 años, el juez le dijo “La mayor sentencia se la ha puesto usted mismo”. Las familias luego escribieron a la corte para expresar su apoyo porque Biechele “no hizo nada para disminuir su pena”. Durante su tiempo en la cárcel, le escribió a cada una de las familias de los afectados.

No es la misma reacción que generó Jack Russell. Muchos lo acusaban de insensible, pasando por un lifting televisado y anunciando conciertos de beneficio, lo que era visto como una manera de usar la tragedia para hacerse publicidad. Las familias de los afectados se negaron a aceptar cualquier dinero generado a través de estas instancias, decisión respaldada por Mark Kendall , quien tiene una buena relación con ellos e indicó “Si quieres donar $180 USD , sólo haz un cheque”.

Photo By Matt Stone photo/fri)

Cuando realizó un show conmemorando los 10 años de la tragedia, el diario Boston Globe citó a Chris Fontaine, cuyo hijo murió y su hija salió gravemente quemada en el incidente “Creo que es muy desafortunado que Biechele tomara la carga y no Jack Russell”. En el artículo, el diario relata que “Los abogados de Russell indican que no se le condenó puesto que sus acciones no fueron criminales: no encendió la pirotecnia, no tenía intereses financieros en el club y no participó en la instalación de la espuma inflamable. Russell ha insistido en que la banda tenía el permiso para usar la pirotecnia”.

Aunque no estaba ahí, Alan Niven no puede evitar sentirse culpable “Esta gente estaba ahí sólo porque saqué a esos imbéciles de un bar en Orange County en 1982. Cien almas estarían acá si no lo hubiese hecho. Eso es lo que pasa por tu cabeza. No quería hablar con ninguno de ellos. Era un acto tan vanidoso el poner pirotecnia en ese lugar”.

Joe Kinan junto a su recién nacida hija para People Magazine, en 2014

Joe Kinan es uno de los sobrevivientes del incendio y el más perjudicado de los 230 heridos. Con quemaduras de tercer y cuarto grado en el 40% de su cuerpo, incluyendo el cuero cabelludo, perdió todos los dedos de manos, pies y su ojo izquierdo. Luego de estar 3 meses en coma despertó el 10 de Mayo de 2003, fecha que llama su segundo cumpleaños “Porque morí tres veces en las operaciones y me pude haber ido en el coma. La chica que estaba a mi lado tenía quemaduras casi iguales a las mías y no sobrevivió”. Ha tenido más de 128 cirugías, incluyendo un transplante de mano. Además de eso, Kinan lucha con un miedo paralizante al fuego  y visiones que él apodó ‘daymares’ (pesadillas de día) donde ve llamas en lugares donde no hay.

Pero ¿cuáles las ‘daymares’ de Jack Russell? En una entrevista con Classic Rock, el vocalista habló al respecto, llorando “No hay nada que pueda decir, no hay palabras para expresar lo mal que me siento por esa noche. Perdí muchos amigos. Gente que nos iba a ver de hace 20 años. Recuerdo ver las noticias en TV y cuando mostraban las fotos de la gente que murió, no había ni un solo rostro que no reconociera. Los recuerdo de cuando eran niños… lo siento… Es algo que nunca se va. Me sentaré acá en mi barco, pensando que hay 101 personas que no pueden ver este amanecer (…) Miras a tu lado y no ves a tu guitarrista porque está muerto (…) Esto afectó mi vida de muchas maneras pero no me puedo quejar porque estoy vivo. Mis demonios son mis demonios.”

Y lo han hecho pagar. En 2010 en palabras de Mark Kendall, “Jack está muy enfermo, tiene el intestino perforado”. A veces tiene que caminar con un bastón y tuvo que usar una bolsa de colostomía por un tiempo y moverse en silla de ruedas. Dice que está sobrio y de a poco recobra su fuerza. Probablemente sus huesos sufrieron daños por la cantidad de prednisona (corticoide) administrada para la voz. “Y luego toma otro medicamento para el dolor, así es que es como un círculo porque es adicto (…) y ahora tiene repercusiones en su intestino, el páncreas y en todas partes. Él ha admitido que una vida de excesos ha sido el motivo y eso es un buen comienzo”, recalcó el guitarrista en 2010.

Jack Russell

Sin embargo, como la muerte de un hijo separa a un matrimonio, las tragedias dividen y el cantante se embarcó en una disputa por el nombre Great White con sus ex compañeros que se han quedado con la marca, recientemente lanzado Elation de 2012 y Full Circle e 2017.

Para Alan Niven, Great White es parte de su vida. La banda a la que entregó su alma y sus composiciones. Y cuando la música es la conexión, es difícil cortarla. El manager retomó contacto con Mark Kendall y Michael Lardie. En 2011 invitó  a Jack Russell a su casa a modo de reconciliación y cierre de dolorosos episodios. Pero hay cosas irrevocables: la muerte, los impuestos, el apetito por la autodestrucción. Esa noche, Heather, la segunda esposa de Alan, terminó echando al cantante de su casa, tal como el manager lo había hecho cuando lo  despidieron de Great White.  Llámenlo esencia, hay cosas que no cambian, caminos que no se enrielan, lecciones que no se aprenden ni siquiera después de la tragedia. La suerte nunca estuvo del lado de Great White.

Fuentes:

The Strange and Terrible True Story of Great White

How Joe Kinan Found Love After Nearly Dying in the Station Nightclub Fire

 

 

4 thoughts on “LA MUERTE, LOS IMPUESTOS, LA AUTODESTRUCCIÓN: LA TRÁGICA HISTORIA DE GREAT WHITE

  1. Buenísima la info,no conocía tanto detalle y principalmente xq las fuentes están en ingles, gracias x darnos a conocer tanto de nuestras bandas favoritas, realmente fuerte este episodio, recuerdo una anécdota Michael Monroe contó sobre Russel, en heavy rock, era que Jack estaba en un bar y no tenía nada de dinero y de pronto comienza a esnifarse mediante una cañita una mosca, un tipo lo ve y le dice “tío Por qué haces eso ?”y Russel le dice “que?no sabes? es una mosca iraní y te da los mejores voladores de cabeza” yRussel le Vendió la mosca y era una mosca común en realidad

  2. Me deja muy perpleja esta historia.
    En los supermercados de mi ciudad venden CD’s que por lo general son greatest hits, tributos o clásicos de bandas legendarias. En una de esas me llevé un pack de dos discos tributos a Led Zeppelin, el primero era de los icónicos Dread Zeppelin y el segundo es el Great Zeppelin de esta misma banda.
    Me sorprendió porque de verdad estos tipos suenan idénticos a los originales sin exagerar, capturan de manera increíble la escencia en vivo de los británicos.
    Por eso me sorprende lo que acabo de leer, de verdad pudieron llegar mucho más lejos si hubieran tomado mejores decisiones, porque el talento lo tenían y ahí se nota desde lejos. Una lástima.
    Saludos, gracias por el artículo.

    1. Gracias a ti por el comentario! Es verdad, pudieron llegar mucho más lejos. Aunque GW captó la esencia de Zeppelin, tenían también un sello propio que se siente en temas como All Oer Now, Once Bitten o Rock Me, mucho potencial!!

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