DE CÓMO LEVIS Y STILTSKIN TERMINARON CON MI INOCENCIA

Hay que decirlo, existen varios tipos de virgnidad en la vida: La primera vez que anduviste en bicicleta sin rueditas, la primera vez que escuchaste Van Halen, la primera vez que te arrancaste del colegio. La primera vez que sentiste esa curiosidad púber por el sexo opuesto. A esa me refiero con el término de la inocencia.

Y claro, cómo iba a ocurrir de no ser por la televisión y con rock and roll de fondo. Corría 1994. Era un comercial de Levis, en blanco y negro, el tema de fondo era Inside de los escoceses Stiltskin, que se convirtió en su siempre bien ponderado one hit wonder, incluido dentro de un disco injustamente ignorado por la historia de la música, llamado The Mind’s Eye (y qué título!).

Stiltskin circa 1994

En el spot, una familia amish va de paseo y después de un picnic en el campo, las dos hermanas adolescentes y que parecen salidas de La Pequeña Casa en la Pradera, van a jugar a al bosque. De pronto, la más rubia de ellas, se encuentra con una visión a lo lejos. La música coral de iglesia se convierte en un pito y ese pito en una distorsión, suena ese grunge tempestuoso, las guitarras de Stiltskin y del agua, majestuosamente, emerge un hombre casi de la mitología griega.

La niña rubia lo mira sonrojada, con cara de me asusta pero me gusta y en eso, la hermana más chica le muestra unos pantalones, supuestamente del hombre en cuestión. Laura Ingalls, entra en pánico porque el hombre ya empieza a salir del río, pero no puede quitar la mirada de él y sigue viéndolo sin parpadear, esperando lo que venía.

Y cuando ya el comercial se prestaba para la censura, el hombre sale del agua con su torso perfecto… y unos perfectos jeans mojados, pasa por el lado de las niñas que se preguntan de quién serán los pantalones y aparece un viejecito bañándose en el río, buscándolos.

Me pasaron ‘cosas’. La verdad ya no sé qué era lo más interesante del comercial para mí a los 11 años: si el sujeto saliendo en jeans del agua, la superposición de niña buena/chico malo o el instinto voyerista de espiar tras las ramas y pasar desapercibida.

Sobre todo si pensamos que la banda sonora de un comercial que marcó la época proviene de una banda que de hecho, tal como la niña del spot, pasó totalmente inadvertida.

Pete Lawlor, multi intrumentista, fundador del grupo es quien toca todos los instrumentos en el hit, acompañado de la poderosa voz de Ray Wilson, a quién encontraron cuatro años después de formarse como banda, hecho que marcó el despegue de su carrera.

Wilson se dirigía a un concierto que tenía agendado para esa noche pero un accidente en la ruta le estaba impidiendo llegar al lugar. Sus futuros compañeros de banda se ofrecieron a acercarlo, se quedaron al recital y después de éste le ofrecieron inmediatamente el rol de cantante, el que Wilson aceptó.

Grabaron The Mind’s Eye en 1994 pero la gloria duró solamente dos años. En 1996 tenían material para un segundo disco pero el grupo se disolvió y el álbum nunca vio la luz. Ray Wilson formó parte de Genesis, tomando el complejo lugar de Phil Collins y grabó con ellos Calling All Stations, su obra final de 1997. El cantante trató de revivir Stiltskin en numerosas ocasiones pero el único miembro original era él, realizando algunos shows y editando dos placas: She en 2006 y otra en 2011, curiosamente llamada Unfulfillment.

Ray Wilson

¿Se quedó Stiltskin espiando tras las ramas?…¿Cuántas veces ha pecado uno de invisibilidad voyerista en la vida? Mirando tras un árbol, pasmada, me asusta pero me gusta. ¿Hay que meterse al río también para quedarse con el chico malo que camina casi con Stiltskin sonando de fondo?…

No se trata solo de una inocencia sexual. Es cuestionarte quién realmente eres y para qué estás hecho y eso, my friends, también es pérdida de la inocencia porque lo sabemos más que nunca en nuestra era digital: la ignorancia es a veces una bendición.

Stiltskin

Quizás con los años uno se vuelve más ególatra y quiere ser protagonista del comercial y no un simple espectador. Quizás algunos nacimos con un temperamento voyerista y otros protagonista y ninguno de los dos es bueno ni malo. Quizás a veces no acertamos y las veces en que hemos actuado, eran precisamente las que teníamos que ser invisibles y esas en las que nos ha dado la  garrotera, eran las ocasiones en que se requería un movimiento Hatori Hanzo: rápido y preciso.

Quizás si Pete Lawlor y Ray Wilson no se hubiesen quedando mirando tras los arbustos, hubiésemos tenido más discos de Stiltskin y The Mind’s Eye sería en este momento mucho más que nostalgia reflejada en un provocativo comercial de Levis.

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