LA ALQUIMIA TRAS EL DEBUT DE SKID ROW

Coindidencia, destino, llámenlo como quieran. En 1989 todos los hechos convergieron para que una emergente banda de New Jersey lanzara uno de los mejores discos debut de la historia. Acá contamos de qué está hecho el disco homónimo de Skid Row.

Puede que la historia de Skid Row haya empezado en Sayreville, New Jersey,  cuando David Michael Sabo hizo un pacto con su amigo Jon Bongiovi a los 7 años de edad: ambos se convertirían en rockstars  y el primero que lo lograra, ayudaría al otro.

Dave The Snake Sabo, guitarrista de Skid Row

Lejos de una infancia perturbadora, factor común en el estereotipado circuito de hard rock de la época, Sabo define su infancia como “maravillosa”: “Era el menor de cinco hermanos, así es que vivía en una casa donde constantemente había música. Mis hermanos tenían su pieza arriba y un stereo gigante donde podías escuchar desde Elvis Presley hasta Beach Boys, desde surf rock hasta el Motown de los 60 , Otis Redding y Sam Cooke, Janis Joplin, Hendrix y los primeros discos de Sabbath. Y esa fue mi educación… y yo no tenía idea de estar siendo educado. Era una educación en la apreciación de la música. No había géneros, ni heavy metal, ni nada. Sólo era música. Si una canción era increíble y te llegaba, entonces había hecho su trabajo.”

Sin embargo, Kiss era especial para el futuro guitarrista de Skid Row. Si pudiéramos hacer un catastro de todos los músicos iniciados por Kiss, de seguro ocuparían los primeros lugares. Era su impactante puesta en escena, la actitud irreverente y canciones de una simpleza exquisita, que de alguna forma terminaban siendo pomposas.

Quizás, el viaje empezó el día en que Dave ‘The Snake’ Sabo vio por primera vez la Ibanez Iceman con la que Paul Stanley tocaba en el tour de Love Gun y pensó: “Tengo que tener esa guitarra, algún día, tengo que hacerlo”.  Con 15 años, ahorró cada centavo y luego de un tiempo, le pidió a un amigo que lo llevara en auto a la tienda. La maravilla costaba $450 dólares. Snake pagó 425 en billetes y 25 en centavos. “Todavía la tengo. Me van a enterrar con ella” cuenta el músico.

La famosa Ibanez Iceman en manos de Paul Stanley

El tiempo, el talento y ese amor por la música; la educación que Sabo mencionaba párrafos arriba hicieron su trabajo, convirtiéndolo no sólo en un gran guitarrista sino en un mejor aún compositor.

Según The Snake, “el área en que viví estaba llena de talento. No sé por qué pero había gente de la zona actuando en películas y en televisión, otros compitiendo en las Olimpiadas y algunos que fueron super estrellas de la música”.

Otro que rondaba el área era James Southworth, quien tomó el nombre de su hermano, Richard y el de su abuelo, Manuel y los fusionó, agregando el apellido de su ídolo de infancia, el frontman de T-Rex . Resultado : Rachel Bolan, sí, el bajista que llevaba la cadena desde la nariz a la oreja en Skid Row. Un tipo con la impronta de rockstar bastante más curtida que Sabo en esa época, cuyas raíces musicales se hundían en el punk y venía de tocata en tocata desde los 16 años, colándose en bares siendo menor de edad.

Partners : Rachel Bolan (izq) y Dave The Snake Sabo

O puede ser que la historia de Skid Row haya empezado en 1986 cuando el destino de Dave The Snake Sabo se cruza con quién sería su compañero de banda, mejor amigo y partner en composición en la tienda de guitarras donde Bolan trabajaba. Y es que tal como cuando encuentras tu lugar en el mundo o el amor de tu vida, el momento en que te topas con tu eterno aliado, te marca. En palabras de The Snake: “Nunca olvidaré ese momento. Llega este tipo con una boina roja y una chaqueta de cuero rosada, viéndose como una maldita estrella. Tenía que hablar con él”.

Y la mezcla fue extraordinaria: “Cuando empezamos a escribir, nos dimos cuenta de que teníamos  influencias muy distintas; yo, desde Judas Priest e Iron Maiden, mientras que Rachel era más de  escuchar Ramones. Nuestros estilos se complementaban y ayudó mucho que tuviéramos puntos en común como Van Halen y Kiss”.

Fue así como nació Skid Row, con el guitarrista Scotti Hill, que había tocado previamente con Rachel y el batero Rob Affuso, propuesto por Dave, también luego compartir una experiencia musical con él, a lo que se sumó el ex Anthrax Matt Fallon.

Geffen, Atlantic y A&M ya estaban interesados en firmar a la emergente banda, sin embargo el vocalista no calzaba. Skid Row le ofreció el puesto a John Corabi pero el trato no cuajó y debieron seguir buscando un cantante.

Sebastian Bach

Mientras, paralelamente, la alqumia para formar el Skid Row que conocemos seguía su curso. Explosivo, altamente inflamable, de comportamiento voluble, una bomba de actitud y pelo rubio. Nacido en Bahamas, luego de ser parte de Madame X, el vocalista oficialmente llamado Sebastian Bierk, conocía a Tommy Lee y Nikki Sixx de Mötley Crüe luego de un concierto con su banda VO5 en 1987.

Según el cantante “Me amaron porque yo era el tipo que sabía donde encontrar coca. Le di a Nikki un casette con algunas grabaciones que hice y una foto y él se las pasó a Doc McGhee (manager de Crüe). Doc también trabajaba con Bon Jovi y Jon había crecido con Snake. Y un día llegó esta cinta a mi casa en Toronto con algunas canciones de una banda de New Jersey”.

Bach continúa su relato: “Unos meses antes, yo había ido a la boda de Mark Weiss, un fotógrafo amigo  y cuando estaba ahí, conocí a los papás de Jon Bon Jovi y ellos me comentaron que había un grupo nuevo de Jersey en busca de un cantante. Cuando recibí la cinta, me di cuenta que se trataba del mismo grupo”.

Pero Bach no quedó muy convencido después de poner play: “El cantante era un completo clon de Jon Bon Jovi” pero algo le hizo ruido “Esas dos líneas : ‘Since I was born they couldn’t hold me down. Another misfit kid, another burned out town’ Sentí que describían mi vida. Sabía que podía interpretar esa canción con poder y convicción”.

Ese mismo año, en la cocina de la casa de Dave The Snake Sabo se vivía una atmósfera de ansiedad. A él, se sumaba Rachel Bolan, Rob Affuso y la mamá de Sabo, cariñosamente conocida como ‘Mrs. Snake’. Scotti Hill había ido a buscar al aeropuerto a un potencial nuevo cantante.

La presión de encontrar un buen frontman para ser firmados por un sello y la frustración de montones de audiciones y encuentros que nunca se concretaron con incontables cantantes hacía que la situación casi fuera de vida o muerte. Ahora o nunca.

De pronto la puerta se abre, entra Scotti Hill con ese aire desgarbado y tras él , 1.90 de impronta, actitud y narcisismo : “Amigoooos! Tengo un pene de 26 cm!!!” fue la inolvidable presentación de Bach ante Skid Row.

Fuego y gasolina, Sebastian Bach puede ser todo lo que digan pero en ese momento, era exactamente lo que Skid Row necesitaba. No sólo un frontman con un estilo, actitud y apariencia inolvidables sino con una voz capaz de volar muros y romper cráneos.

Rachel Bolan recuerda la audición “Cantó tan alto que teníamos que ir controlándolo pero después que trabajó un poco la voz, se sentía que todo estaba en su lugar. Sebastian era muy narciso y escandaloso pero necesitábamos un cantante. Se supone que los vocalistas deben tener carácter ¿no?”.

Pero a pesar de lo bien que sonaban con Sebastian, a Rachel algo no le cerraba. Hubo un altercado el mismo día que el cantante entró a Skid Row en un bar donde terminaron jammeando. Sebastian se emborrachó y arrojó un par de combos a un tipo. A Rachel le habían advertido sobre lo volátil que era Bach : “Alguien de la industria me dijo que con Sebastian en la banda se vendrían muchos problemas”.

Claro, así lo decía su himno: “…they call us problem child…”. El primer lío, y que no fue culpa de Sebastian, fue que el nombre Skid Row estaba tomado por la banda irlandesa formada por Gary Moore y Phil Lynott  a fines de los ’60, a quien los de Jersey tuvieron que pagar una suma de $35.000 dólares. El año 2012, el bajista y cantante Brendan Brush Shiels, acusó a la banda de robar el nombre, subiendo un video en el que alegaba el grupo nunca había recibido ni un peso y que los Skid Row originales eran los de Irlanda.

 

Jon Bon Jovi cumplió el pacto hecho a los 7 años con su amigo Dave. No sólo les entregó consejos luego de verlos en vivo, sino que hizo varias gestiones para que Doc McGhee fuera su manager también y Atlantic Records los incluyera bajo su alero.

Amigos de infancia : Jon Bon Jovi y Dave The Snake Sabo

Pero Geffen también quiso dar la pelea, aunque más a modo de favor personal con su manager, por lo que cuenta Snake Sabo:  “Un día Doc llamó y dijo que nos había firmado por Geffen. Fue el momento que esperé toda mi vida pero fue decepcionante. Este sello nos dijo que teníamos una o dos canciones que podrían estar bien para un disco. Tom Zutaut (representante del sello, que trabajaba ya con Guns N’Roses) me preguntó dónde ensayábamos y cuando le dije, me contestó ‘Bueno, no me verán a mí en ese garage’. Me impresionó su arrogancia. Era como que Geffen le estaba haciendo un favor a Doc”.

Por ello y finalmente, Skid Row firmó con Atlantic Records, la misma disquera de Bon Jovi. El disco debut de Skid Row fue grabado en el Hotel Americana, que tenía un estudio en sus instalaciones en Lake Geneva, Wisconsin. “Yo creo que nos mandaron allá para que no nos metiéramos en líos”  declaró Sebastian Bach. Pero en verdad, era lo que menos importaba, según Sabo “nuestro manager sugirió que saliéramos de Jersey para grabar y dijimos que sí de inmediato. Nunca habíamos estado en ninguna parte, así es que fuera Wisconsin o Los Angeles, daba lo mismo. Nos embarcamos en este viaje con el que solamente habíamos soñado. Y el hecho de que se volviera realidad era incomprensible. Era tan fuerte que no teníamos un foco claro de lo que queríamos crear”.

Doc McGhee, a la izquierda de Richie Sambora

Fue ahí cuando entra el importante rol del productor del disco, Michael Wagener (Metallica, Ozzy Osbourne, Megadeth, Mötley Crüe) que por la época no sólo se preocupaba de acordes y arreglos, sino que también hacía de sicólogo y hasta de niñera. Porque claro, tener a cinco chiquillos recién salidos de la adolescencia en una sala, hacer que se concentren, no se distraigan en medio del torbellino de la fama y creen un disco increíble merece casi que un Nobel.

De partida y según Sabo, había reglas claras, que hacían honor al carácter alemán de Wagener: “Bebíamos y alguno que otro fumaba algo de marihuana pero eso era todo. Te tomabas una cerveza o un vaso de Jack Daniels o lo que sea, DESPUÉS de haber grabado, jamás durante o antes de grabar. Teníamos que estar 100% en el momento, presentes y atentos y todos remábamos hacía el mismo lado. No hubo ni siquiera cuestionamientos.”

Skid Row había encontrado o más bien, forjado, la piedra filosofal. El homónimo debut del grupo fue lanzado un 24 de Enero de 1989. Youth Gone Wild fue el primer single y aunque no pegó mucho, sí definió el carácter de la banda. Siguieron 18 And Life y I Remember You, que volaron los charts, a lo que se sumó Piece of Me. Lo cierto es que cada uno de los tracks pudo haber sido un single. En sólo un año, ya habían vendido un millón de copias solamente en Estados Unidos.

Al principio y a pesar del ruido que generaba Sebastian Bach dentro de la misma banda, el grupo estaba totalmente cohesionado pero bastó que llegara la fama para que cada elemento de la alquimia mostrara sus verdaderos colores.

En Agosto del mismo año en que lanzaron su disco, Skid Row se embarcó a Rusia junto a Bon Jovi, Mötley Crüe, Scorpions, Cinderella, Ozzy Osbourne, cartel al que se sumaron los oriundos Gorky Park. El muro ya había caído y éstas, serían las primeras bandas del ‘otro bando’ en tocar en el mítico Estadio Olímpico Luzhniki en el Moscow Peace Festival. Todo era una cruzada en contra de las drogas, originada precisamente por drogas. Y es que el buen Doc McGhee había ingresado cerca de 20 toneladas de marihuana a Estados Unidos. Sí, 20 toneladas, hecho que llevó a fundar su propia institución anti drogas y de pasada el mítico festival.

Irónica(o hipócrita)mente, los grupos que tocarían en el evento, en palabras de Dave The Snake Sabo “podrían haber fundado una asociación de bebedores”  ya que “todas las bandas estábamos lejos de estar sobrios, nos pasamos el vuelo absolutamente drogados”.

A pesar de todo, Skid Row fue parte de un momento histórico importante y siguieron tomándose Europa. El mismo mes, debutaron en el London’s Marquee y Sebastian Bach invitó a toda la audiencia a tomarse un trago en el Hotel Columbia. Alrededor de 60 personas llegaron para cobrar la palabra al cantante y fueron expulsados del lugar, asunto que el vocalista resolvió rápidamente robándose una botella del bar y bebiéndola con sus fans en el Hyde Park.

Sebastian era cool. Pudo haber sido cool. Lo fue hasta que el mismo año, mientras teloneaban a Aerosmith en Springfield (sí, un Springfield poblado por seres no amarillos y seguramente ni tan ácidos, capital del estado de Illinois) , al cantante le llegó una botella de vidrio desde el público y no encontró mejor reacción que devolverla, partiéndole la cabeza a Elizabeth Myers, una fan de 14 años que se encontraba en la audiencia y que recibió 125 puntos en honor a Sebastian Bach que pagó la mitad de los daños. La otra mitad salió del bolsillo de sus compañeros de banda.

Buenos tiempos, Dave The Snake Sabo y Sebastian Bach

El hecho se sumaba a una larga lista que casi se convertía en una septicemia para Rachel Bolan, que estaba más que podrido con las actitudes del cantante: “Odiaba que Sebastian repitiera cosas que Dee Snider, David Lee Roth o Paul Stanley había dicho. Era tan obvio. Mientras nuestra carrera progresaba, casi toda la mierda que decía Sebastian en el escenario se volvió irritante. Le decía a la audiencia de qué se trataba una canción que yo había escrito”.

En entrevista para Classic Rock Magazine, el bajista agregó “Partirle la cabeza a esa niña… fue horrible y puso todo el peso en el centro de la banda. Eso y la polera de ‘El SIDA mata maricones’(AIDS kill faggots). Un chico se la había regalado en Winnipeg y la usó cuando tocamos en Los Angeles. Me acuerdo patentemente de decirle ‘Si yo fuera tú, no usaría esa polera’ pero lo hizo de todas formas. En ese punto, toda la mierda  era casi sociópata. Parecía que sentía que él estaba por sobre las reglas’.

¿Qué pasaba entonces con el lema ‘Youth Gone Wild? Bolan responde “Si Sebastian de verdad hubiese sentido todo lo que hacía, quizás hubiese funcionado pero lo conozco y sé cómo creció. Nunca tuvo que trabajar. Siempre estaba actuando. Vimos cómo se acobardaba y lloriqueaba  cuando le gritábamos. Era como enfrentar a un matón”.

Para la grabación de su siguiente disco Slave to the Grind (1991), Sebastian se siguió luciendo, enfrentándose a puñetazos con el papá y el hermano de Jon Bon Jovi, bajándose los pantalones y pasándose el periódico Daily Mirror por el culo. Rachel y el resto de la banda siguió tragándose la rabia. Dee Snider se convirtió en mediador de las partes. El disco tuvo un éxito avasallador precedido por la controversia y Skid Row se convirtió en la primera banda de heavy metal/hard rock que lanzaba un álbum que entró directamente al número uno en el top 200 de Bilboard.

En 1995, Skid Row sacó su último disco con Sebastian Bach, Subhuman Race. Bach dejó la banda oficialmente un año después luego de una discusión con Rachel Bolan respecto a telonear a Kiss en su tour de reunión.

La alquimia, la magia desapareció. Dave Snake Sabo concluye que “Sebastian podía cantar 18 and Life mucho mejor de lo que yo lo haría pero escribir una canción así no es algo que aparezca al chasquear tus dedos”. Ni la carrera de Skid Row ni la de Bach fueron las mismas después de este quiebre y a pesar de las insinuaciones e incluso disculpas de Bach, la banda ha sido categórica en negar una y otra vez una reunión del lineup clásico de Skid Row.

Dicen que la música es magia, lenguaje universal. Dave Snake Sabo recuerda su anécdota más conmovedora en Rusia “Eran las 2 de la madrugada en la Plaza Roja y había un chico ruso tocando guitarra acústica y no hablaba una palabra de inglés pero estaba cantando Yesterday de The Beatles. Y entonces, me hizo click. La música es el gran comunicador. Sobrepasa todos los límites, geográficos, políticos y religiosos. El tipo me estaba hablando a mí aunque no podíamos tener una conversación en palabras pero a través de esta canción, podía entenderlo. Fue una experiencia monumental”.

Y si es así, ¿Hablan Skid Row y Sebastian Bach diferentes lenguajes? A pesar de su infantil narcisismo, ¿era Sebastian Bach el éter, el espíritu de Skid Row?

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