LOS DISCOS DE LA DÉCADA. PARTE I

Dentro de unos días termina una década de rock, hard rock, glam, sleaze y heavy metal. Estos son los discos que no olvidaremos, los que dejaron una huella para siempre y que formaron parte de nuestra banda sonora en los últimos 10 años.

Acá la primera entrega de una década de rock, sin un orden específico y nada más que ofrecer que rock and roll en todas sus posibles expresiones.

Crashdiet – Generation Wild, 2010.

Luego del aclamado Rest In Sleze del 2005, Crashdiet se apuntó con otro disco inolvidable en la siguiente década. Elevado no sólo por grandes canciones sino por todo el carisma y voz de Simon Cruz, Generation Wild el álbum y el tema, se convirtieron en un himno para la nueva generación de outsiders que nacían de una matrix de látex y kohl negro. Es el disco que volvió a poner a los suecos en las pistas y al sleaze en la escena. Born To Die Free.

Greta Van Fleet- Anthems of the Peaceful Army, 2018

Si en los ‘80s tuvimos a Kingdom Come y en los 00s a Wolfmother (probablemente en los 90s un sonido así de pomposo y lavarse el pelo para tener unos rulos a lo Robert Plant era ‘uncool’), en la nueva década fue Greta Van Fleet la banda que tributó el sonido de Led Zeppelin y a diferencia de los anteriormente nombrados, desataron una fiebre colectiva. Vilipendiados y adorados, no es fácil encarnar el sonido de los 70s y a la banda más glamorosa (en look y sonido) de la época : ejecutar a la perfección pero contar con actitud y carisma para equiparar un sonido grandilocuente. El cuarteto de Michigan es joven y probablemente en los próximos años encontrarán un sonido más propio… o quizás Led Zeppelin es un virus que se mete entre corcheas y blancas, un monstruo que termina comiéndote y no te suelta jamás como pasó con los ejemplos citados anteriormente. De seguro, lo resolveremos en la década que empieza . Por el momento, Greta Van Fleet puede ser considerada como una de las revelaciones del periodo que ya termina.

The Cult – Hidden City, 2016

Van Halen –A Different Kind of Truth, 2012

Luego de 14 años de silencio y 28 después de la partida de David Lee Roth, este es uno de los mejores, más importantes y esperados regresos de todos los tiempos. Puro Van Halen clásico: sin teclados ni sintetizadores, A Different Kind of Truth te lleva de vuelta no 10, no 15, sino 28 años atrás con rock and roll a la vena, baterías infartantes, solos asesinos, riffs pegajosos,  saltarinas líneas de bajo y uno de los cantantes más carismáticos y talentosos de todos los tiempos. Fue el momento que los fans del rock and roll esperaron toda su vida. 2012 no se trató de Zeitgeist, ni  de los Mayas. Este disco definió un momento en el que las teorías de conspiración podían ir y venir. El mundo pudo haber explotado; Michael Moore y Sitchin se podían ir al infierno; por un instante creímos que Van Halen estaba de vuelta y que podíamos morir en paz.

Reckless Love – Reckless Love, 2010.

Un gran álbum de glam rock fiestero, con guiños indiscutibles e ineludibles a Van Halen. Reckless Love no inventó la rueda pero lo que hicieron, lo hicieron bien con este disco: una fiesta imparable, hard rock hecho en Finlandia pero que te remite a California, con una piña colada, bikinis, arena, mar y sol. Una celebración de la nueva oleada de sleaze/glam rock que tuvo uno de sus apogeos a principios de la década con placas como esta.

Thundermother – Thundermother, 2018.

La última entrega de Thundermother es honesta. No pretende ser más de lo que es : guitarras, bajo, voz y batería. Rock and roll del bueno. Llámenlo revival, probablemente lo es. Eso no quita que tus pies y tu cabeza se quieran mover al compás de los beats de estas 4 valquirias del rock and roll sueco.

Lee Nuestro Review Completo

Halestorm – The Strange Case Of, 2012

El vozarrón de su cantante y guitarrista Lzzy Hale es la marca registrada de Halestorm. Sus riffs son igual de potentes, acercándose a un heavy metal de corte moderno. Lzzy es una feminista abanderada, constantemente transmitiendo mensajes que fomentan el  apoyo entre mujeres en sus redes y The Strange Case Of es un statement, un grito de batalla, tanto de hombres como mujeres que creen en la igualdad y en dejar a un lado los prejuicios.

Avenged Sevenfold – Nightmare, 2010

Santa Cruz- -Screaming for Adrenaline, 2013.

Explosivo.  Sexy, pegajozo y agresivo, Screaming For Adrenaline de Santa Cruz es y será su debut y obra cúlmine. Lo que finlandeses hicieron en esta placa fue inteligente: construyeron himnos de batalla, forjaron una identidad con la que los fans se relacionaron con temas como Anthem for the Young N’ Restless o Relentless Renegade. Skid Row lo hizo en Youth Gone Wild, Crashdiet también se refirió a la ‘escena’ casi como una hermandad en Riot in Everyone. Y es que socialmente hablando, eso es dinamita si pensamos que los seguidores del estilo son jóvenes y gracias a estos himnos se hacen parte de algo grande que está surgiendo. Esa es la gracia del rock and roll: cuando se hace bien, traspasa el tiempo y espacio. Y seguramente Screaming For Adrenaline, será un clásico del Hard Rock en unos años más.

David Bowie – Blackstar, 2016

L.A. Guns – The Missing Peace, 2017.

Lo mejor de The Missing Peace es la humildad y honestidad que se puede escuchar en los 12 temas. Y lo digo porque, además de resaltar su esencia y a pesar de su extensa trayectoria, L.A. Guns ha incorporado influencias de grupos que básicamente ellos mismos inventaron. Me refiero a la nueva oleada de glam/sleaze escandinavo. En The Missing Peace se escuchan guiños a Crashdiet, como en la explosiva Speed o Don’t Bring a Knife to a Gunfight, que es una oda a Rest In Sleaze. REPITO, estos tipos estaban lanzando Cocked and Loaded cuando Martin Sweet tenía como 10 años. Y eso, es ser humilde, es no quedarse en el pasado, es asumir que uno nunca deja de aprender y que la música no tiene límites. Y también sabio. La nostalgia no lo es todo. Los fans merecen más que autocopia. Es aprender a balancear lo clásico con lo nuevo.

Lee Nuestro Review Completo Acá

Babymetal- Babymetal, 2014

Judas Priest – FirePower , 2018.

Firepower es un gran disco. La enorme expectativa, el nombre grandilocuente podría jugarle en contra. Pero el álbum no te suelta de principio a fin. Es Judas Priest. Es Heavy Metal. Una seguidilla de canciones acorazadas en tachas y puntas más matices que se abren con el hermoso dúo de guitarras en la potente Rising From Ruins o la más glammera Flame Thrower muy afín a temas como You’ve Got Another Thing Coming o los riffs más modernos de Lone Wolf más el cierre perfecto en la lenta y épica Sea of Red. No es British Steel. No es Painkiller. Deberíamos dejar de buscar el pasado en el presente. Es como quedarse trabado con un@ ex novi@. Que sea un buen referente, no la réplica que buscamos eternamente.

Lee Nuestro Review Completo Acá

Megadeth – Dystopia, 2016

Dee Snider- For the Love of Metal, 2018.

Dee Snider está enojado y es así como lo queremos. For The Love of Metal ha traído a nuestro Dee de vuelta. Al de We’re Not Gonna Take It, tema que prestó por un momento a su amigo Donald Trump para su campaña, quitándosela después por considerarlo un racista ; al Dee de Stay Hungry, que probablemente nos mataría por leer las comparaciones con el pasado porque en esta placa deja en claro que el cantante no vive de la nostalgia. A lo que vamos, Dee, es a que la esencia guerrera, de agitar masas y hacerlas pensar sigue ahí. A ser capaz de trasladar tu sello personal a material escrito por gente 30 años más joven que tú, demostrando que la música no tiene barreras. Eso es el amor al metal.

Lee Nuestro Review Completo Acá

Black Veil Brides- Wretched and Divine, 2013

A los metaleros les encanta odiar a Black Veil Brides. Llámenlos plásticos, cursi, critiquen el exceso de maquillaje y cuero pero eso jamás quitará que sean grandiosos rifferos. La banda es un choque de varios elementos, tanto musicalmente como en apariencia : Glam Rock, Visual Kei, Hardcore y New Wave of American Heavy Metal. Por supuesto que para los más ortodoxos, su look los hace inmediatamente poco creíbles. Es curioso pensar que para esta clase de seres una banda como Manowar puede ser respetada cuando llevan calzones y polainas de piel en The Glory Ride. Wretched and Divine: The Story Of The Wild Ones es un disco conceptual basado en la idea de control de masas a través del miedo (principalmente infundido por la religión), se construye en la historia de la guerra entre The Wild Ones, rebeldes contra el imperio de F.E.A.R. , cuyas transmisiones entre canción y canción son el pegamento para todo el álbum. Al final, ¿a quién le importa el juicio de alguien que no podría escuchar nada que no sea parecido a Slayer? En este disco Black Veil Brides sonaba fresco, lleno de ideas nuevas, listos para incendiar el mundo.

The Pretty Reckless – Light Me Up, 2010.

La entrega más rockera de The Pretty Reckless que después tomó un giro más metal. Letras deslenguadas, riffs pesados y la voz grave de Taylor Momsen (raro una contralto en el rock), se fusionan en una hipersexual mezcla con toques de hard rock y del sonido de los ’90.

The Struts- Young and Dangerous, 2018

El segundo disco de los ingleses  es una inyección de adrenalina capaz de despertar a un muerto. En el disco para escuchar el Lunes en la mañana para darte ánimos. Una mezcla dinamitada entre guitarras rollinga, un toque de Ramones, The Who, vibras setenteras por doquier y tintes pop que entregan a esta placa una versatilidad y carácter únicos. Además, trae como bonus track un cover del opening de SaintSeiya, Pegasus Fantasy . Realmente hermoso.

Kiss – Monster, 2012

2 thoughts on “LOS DISCOS DE LA DÉCADA. PARTE I

Leave a Reply to Heavyfonía Cancel reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s