ROCKERA, CUÁTICA Y LIBRE

Hace unas semanas fui a una tienda de música a comprar uñetas. Cuando me acerqué al vendedor, especificándole qué tipo de guitarra tenía y todo, me preguntó de todas formas si las uñetas eran para regalo. Lo miré fijo por un rato mientras pasaban por mi mente toooodaaas las innumerables veces en que fui a tiendas de discos de rock o metal y cuando compraba uno, me preguntaban si era para mi pololo.

Era un niñito de unos 23 años, con tatuajes y pinta de creerse super badass, como uno lo hace a esa edad. – Te hago una pregunta – Le dije – Si yo fuese hombre, ¿me hubieses preguntado igual si las uñetas eran para regalo a la primera, aunque te haya dicho qué tipo de guitarra tengo? – Se quedó impávido y el vendedor que estaba al lado lo miró y después a mí con una expresión entre ‘ups’ y ‘estas feminstas…’ . Después de dudar un poco, el rockerito me dijo – Sí, obvio…- Ahá- Le dije. Le cerré un ojo así como ‘yeah right, sí claro’ y me fui.

Moxie está disponible en Netflix. ¡Véanla ya!

Este fin de semana vi la película Moxie en Netflix, con la gran Amy Poehler, que transcurre al son de Bikini Kill  y me recordó demasiado mi adolescencia. Niñitas de colegio católico, con mis amigas, éramos insolentes y feministas (todavía lo somos!!). Cuando los hombres nos gritaban cosas en la calle, los enfrentábamos. Cuestionábamos todo y  no aguantábamos que nos pasaran a llevar.

En el último año de colegio, inspiradas en la quema de sostenes de las feministas, llevamos los nuestros y los colgamos del balcón del edificio. Fue escándalo porque ese día justo eran las matrículas para los niños de kínder xD . Resultado : casi todo el curso suspendido por dos semanas.

Con la Carola y la Maca, partners.

Desde chica y gracias a mis gustos me juntaba con casi puros hombres. Y me di cuenta, que al menos en esos años, ser rockera era sinónimo de ser groupie. No cabía otra alternativa y de no ser así, tenías que ‘demostrarlo’ con conocimiento. Ya no es tan así pero era y es difícil ser rockera en un mundo de hombres. Digámoslo, el rock es un mundo machista. Quizás hoy menos que antes pero lo sigue siendo. Desde las letras de Little Richard hasta Mötley Crüe, Guns N’Roses o Steel Panther que hasta hacen que uno se cuestione por qué te gusta este tipo de música. Pero al final te gusta y nada que hacer. Es como obligarte a que no te guste el chocolate o la pizza.

La Dani, también partner de irreverencias

Desde las portadas de Kiss (Love Gun) o Manowar (Gods of War, entre otras), donde las mujeres somos caracterizadas como meros objetos cuya presencia cumple el rol de adorar y complacer a estos supuestos dioses (sí, tocan bien pero bájense de pony también), la mayoría más feos que patá en la guata y que, de seguro cuando chicos eran el ‘hazmerreír de toda la secundaria’ y después que se vuelven ‘rockstars’ toman venganza y se vuelven unos imbéciles (y créanme que no es necesario tener la fama de Axl Rose para que algunos seres con delirio de grandeza crean que con un par de fans, ya son parte del Salón de la Fama del Rock and Roll).

Ese día con la Prisci en bajo y la Carola en batería , tocamos Queen , We Are the Champions. Por supuesto, los últimos días de 4to medio.

Pero también está Lzzy Hale, está Taylor Momsen, Thundermother y un montón de bandas que van rompiendo este estereotipo tan arraigado, sobre todo en el rock y heavy metal clásico. Debe haber sido muy difícil para artistas como Wanda Jackson o Joan Jett.

Dicen que la exigencia para las bandas de mujeres es menos, desde el discurso machista, porque el público es más permisivo, ‘discriminación positiva’ le llaman algunos. Yo creo que es al revés. Uno como mujer siempre está bajo el lente, porque no sólo se trata de cómo hablas, cómo te desempeñas, cómo tocas, sino de cómo te ves y cuánto sabes.

Lzzy Hale

De hecho, hasta me ha pasado con pololos de mis amigas que se las han dado de inquisidores para ‘probar mis conocimientos’. Una vez estaba hablando de Aerosmith y el sujeto me preguntó “A ver, si te gustan tanto, ¿cuál es el tema 5 del Get A Grip”. Y no me ha pasado solamente una vez. En una oportunidad fui a un carrete con una polera de Misfits y un tipo se me acercó y empezó ese jueguito que ellos creen encantador y entre medio me desafió a nombrar 5 temas de la banda. Yo estaba tan indignada y chata que empecé “- Thriller. Oops I did it Again. Muévame el Pollo. Sopa de Caracol…” . Es obvio, al menos para mí, que si ando con una polera de un grupo, es porque conozco la banda.

Bikini Kill

Y ser polvorita en un mundo de hombres es peor : hormonal, hiperventilada, loca, andas con la regla y mi favorita de todos los tiempos: “cuática”. Cuando vino HammerFall en el 98 con Deicide y Arch Enemy, tuve la gran idea de meterme en cancha con unos pantalones ultra apretados, casi tipo leggins. El primer tema de los suecos fue Heeding the Call y en el coro sentí que alguien me agarraba el trasero. Me di vuelta y vi que todos estaban cantando mirando al escenario, excepto un personaje que miraba al cielo con cara de ‘yo no fui’. Ahora creo que lo hizo a propósito. Lo enfrenté y una lady, le dije – Voh’ fuiste ¿=¨¡*=”#$ – ¿Yo? Na que ver, flaca, el loco se fue corriendo hacia allá – ¿Cómo, estando en plena cancha, el tipo se dio cuenta de que alguien me había agarrado? Peor aún ¿Cómo el supuesto manilargo pudo salir arrancando tan rápido con la cantidad de gente que había? . Y como Jaime Palillo, me hirvió la cabeza y le mandé un combo. El tipo se tocó la cara y me dijo – Relájate, flaca- En ese momento, mis amigos se dieron cuenta de lo que estaba pasando y que yo me iba a tirar encima del troll para seguir sacándole la cresta. Y agarraron entre dos a la flacuchenta que parecía una fiera y gritaba – Te voy a sacar la #$%& , /&%($ – . Me llevaron a galería, pataleando.

Yo hablo desde la perspectiva rockera acá pero esto ocurre en todos los ámbitos y de distintas maneras. Por eso, hoy, más que nunca creo que es tiempo de alzar la voz, defenderse, quererse y darle play a Halestorm, The Runaways, Bikini Kill, hacer lo que queremos y que nos dejen de importar los prejuicios. Mamás o no, profesionales o no, beautie junkies o no.

The Runaways

Creo que el femnismo es una sola cosa : ser uno misma y ser feliz con ello. No importa cómo seas. No importa si no coincides con su idea de damisela en peligro, calladita y sin opacarlo, de chica ‘cool’ que no exige nada o de pasatiempo superfluo. No importa que no te veas como una feminista porque usas tacos o te maquillas. No importan los prejuicios respecto a casarse o tener hijos. La verdad, personalmente, cada vez me importa menos lo que digan los demás y eso significa una cosa : libertad.

Porque ya ha sido suficiente. Miro atrás, a mis años adolescentes de Moxie y doy gracias por mis amigas, por mis profesoras y mentoras. Hoy veo a mi mamá, a mi abuela, mi bisabuela, a las mujeres de mi familia, a las ídolas de mi infancia, a quienes me han inspirado con su arte y congéneres y lo que pienso es: las mujeres somos una fuerza de la naturaleza.

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