BESTIARIO 2020

Discos de ayer y hoy. Abrimos una nueva lista de álbumes recomendados cada dos semanas …

ABRIL

COVEN – WITCHCRAFT, 1969.

Si existe una banda de rock subvalorada es Coven. Antes de Black Sabbath y más bien paralelos a Black Widow , es uno de los estandartes del ‘occult rock’ de los ’70, etiqueta originada en estos días gracias al auge de bandas de este tipo, como Ghost y Lucifer, claramente influenciadas por el cuarteto liderado por Jinx, a quién se le atribuye el gesto de cuernos o horns antes de Ronnie James DIO y que también causó polémica no sólo por su oscura puesta en escena, sino por sus letras. No se dejen engañar, de buenas a primeras, su sonido es el de una banda sicodélica pero es en las letras donde está su aspecto más espeluznante. Una piedra angular del Heavy Metal.

WILD ROSE ORIGINAL SOUNDTRACK, 2018.

Protagonizado por la granDIOSA Jessie Buckley, el filme relata la historia de una cantante de Country en Esocia  y  la lucha contra nosotros mismos y el autoboicot. Con la música como hilo conductor, colmada de canciones memorables, botas vaqueras, chaquetas con flecos; desde su estética hasta su soundtrack , esta película es una lección de autoaceptación, donde el único príncipe azul es la música y la verdadera aventura es cómo manejas ese poder interno para crear y no para destruir. Jessie Buckley canta todos los temas del disco y tanto su voz como su carácter recuerdan a una joven Janis Joplin que se enfila en las slide guitars y los ritmos country.

MARZO

RIVAL – RIVAL. 2019

El disco debut de esta banda chilena, lanzado recién el año pasado, es un cóctel con sabor a Heavy Metal. Desde las guitarras melancólicas de Hijas de Abril hasta el acorazado sonido de En Cadenas, Rival hace honor al sonido de Judas Priest, Accept y Megadeth pero también contiene una esencia propia que se desencadena en la fusión del sonido clásico con toques más modernos, encarnados en temas como No Más que remite a los ‘90s y bandas como Extreme. ¡Recomendado!

FEBRERO

BLACK SABBATH – HEADLESS CROSS. 1989.

Definitvamente Black Sabbath lo ha hecho todo y hay mucho de cierto en que desde sus primeros años, “inventaron” numerosos estilos derivados del Heavy Metal. Headless Cross de 1989 llega en los años en que el hard rock reinaba la Tierra y Cozy Powell en batería junto a Tony Martin en voces, con ese timbre a lo Ronnie James Dio, simplemente le dan tremenda estampa al grupo. En este álbum los capos de Birmingham hacen un retrato del sonido de la época y demuestran la plasticidad que los ha acompañado a lo largo de su carrera, demostrando que adaptarse a los nuevos tiempos es un requisito esencial para los estandartes de cualquier estilo.

GIRLSCHOOL – HIT AND RUN. 1981.

Si querías hacer Heavy Metal en 1981 y eras mujer, tenías que ser más ruda que Lemmy y Biff Byford juntos. Girl School ciertamente lo eran, se ganaron la credibilidad de todos (incluyendo Kilmister, que fue uno de sus grandes colaboradores y amigos) y crearon esta piedra angular del estilo. Entre The Runaways y Motorhead. Entre punk, rock clásico y heavy metal, con letras incendiarias y sin necesidad de gritar sino simplemente de una voz ondera, buenos riffs y una actitud avasalladora.

 

ENERO

THE WARNING – XXI CENTURY BLOOD. 2017

De México, Alejandra, Paulina y Daniela rompen cráneos con este disco impresionando con su sonido hasta al mismo Kirk Hammet y siendo comparadas con la primera etapa de Metallica por la crítica y el público (tanto así que CNN las bautizó como “las niñas Metallica”). Esta producción, de hecho, es el resultado de un crowdfounding y de verdad, es pura actitud, garra y rock and roll de octanaje.

 

CONFESS – JAIL. 2014

Heavy Metal con actitud sleaze, los suecos Confess son capaces de mezclar las armonías de Def Leppard y el peso de Kix en una producción que  se convierte en un avión de combate, veloz, liviano pero letal, en un vuelo vertiginoso que no te suelta de principio a fin. Catarsis, riffs atómicos, baterías explosivas y un bajo que llena todos los silencios con un sonido grueso, Jail es definitivamente un imperdible. Mención especial al cover de What’s Love Got To Do With It de Tina Turner.